La auditoria forense es una trabajo especializado y multidiciplinario.
M.F. y C.P. Fernando Díaz G. 15 agosto 2025
Los procedimientos de investigación, revisión e identificación en una auditoria forense demandan que profesionales en distintas ramas se involucren en las tareas, además de que señalados profesionales requieren contar con los conocimientos técnicos y experiencias en los procesos que deben ser ejecutados durante el desarrollo del trabajo.
Concebir una auditoria forense utilizando patrones de investigación propuestos por un experto de la contabilidad, es similar a pensar que el entrenamiento de un atleta de alto rendimiento debe basarse exclusivamente en los consejos de su entrenador, sin tomar en consideración la opinión de otros especialistas, tales como preparadores físicos, nutriólogos, psicólogos, entre otros.
Salvo en contados cursos universitarios, los contadores públicos salimos de las universidades conociendo solo aspectos contables y fiscales que son útiles para el entendimiento y conformación de la información financiera, aunque dependiendo de la universidad puede ser que además se adquieran conocimiento de aspectos estadísticos y financieros, pero difícilmente en procesos de auditoria forense.
Las Normas de Auditoria, para Atestiguar, Revisión y otro Servicios Relacionados, emitidos por el Instituto Mexicano de Contadores Públicos regula el proceder de un profesionista en la contabilidad, en cuanto a la revisión de la información financiera y siendo el caso, sobre la examinación en el cumplimiento de disposiciones específicas.
La Norma Internacional de Auditoria 200 señala como objetivo global del auditor "La obtención de una seguridad razonable de que los estados financieros en su conjunto están libres de incorrección material, debida a fraude o error, que permita al auditor expresar una opinión...", asunto que difiere ampliamente del objeto particular de una auditoria forense, cuyo objetivo es la identificación de evidencia que permita señalar y en su caso identificar al actor de un fraude.
Cuando un auditor revisa la información financiera, por lo general hace pruebas globales para encontrar desviaciones significativas que le permitan asegurar que dicha información es confiable o no, en el caso de un defraudador de cuello blanco, lo que el haya logrado obtener ilícitamente de su empleador le puede ser significativo al delincuente, pero quizá dicha malversación por su importe, pueden no estar considerados en los muestreos de quien realizo el análisis a la información financiera de la entidad.
Una revisión exclusiva de la información contable es insuficiente para identificar la existencia de fraudes en la entidad, según el Reporte de las Naciones*, una entidad pierde en promedio el cinco por ciento anual de sus ingresos debido a la defraudación y corrupción interna, lo cuales si fueran estos efectivamente registrados en la contabilidad de la entidad y por su significado, debieran ser fácilmente identificados dentro de la auditoria que realizara el auditor financiero, lo cual no siempre sucede.
Ahora bien, en casos específicos de patrones de defraudación, en particular los que tienen que ver con la malversación de activos, su identificación mediante un análisis contable hace compleja su localización, me refiero específicamente al hurto de efectivo no contabilizado o bien al robo de inventarios, tomando en consideración que un defraudador astuto, siempre buscará "cancelar" la operación para no dejar rastro contable alguno de su ilícito.
Si bien, una auditoria forense o investigación de fraude debe tener origen con base a los indicios que deriven de denuncias anónimas, revisiones, auditorias internas, conciliaciones contables, accidentes, auditorias externas, vigilancias y monitoreos, confesiones y controles de IT, entre otros, la entidad debe tener bien definida su avenencia al riesgo y en ese caso, debe decidir si sigue adelante con la investigación y en ese caso estructurar un plan especifico de investigación, incorporando en su equipo de trabajo a profesionales especializados bajo el liderazgo de un experto en auditoria forense.
Los profesionales que deben ser incluidos en la investigación de un delito de cuello blanco, por lo general son los siguientes:
Auditor forense con profesión contable y conocimiento para resguardo de la cadena de custodia.
Grafólogos para el análisis de la documentación y datos
Sicólogos entrevistadores para conversar con los informantes, testigos, entrevistas volátiles y con el sospechoso.
Vigilantes o infiltrados, si está en lo planificado la realización de operaciones encubiertas
Especialistas en informática forense, para acceso a la información, minería de datos y rastreo de las operaciones en medios digitales.
Este listado no es limitativo toda vez que dependiendo de la naturaleza de la malversación, es necesario incorporar profesionales que cumplan con el conocimiento técnico necesario en la investigación.
En la medida que se logre integrar un equipo de trabajo especializado con profesionales experimentados en el campo forense, será posible acercarnos a un resultado favorable en la investigación y de esta forma contar con los elementos suficientes que permitan al auditor forense poder realizar un reporte exhaustivo y señalar una cuantificación comprobable del daño patrimonial, asunto necesario para poder actuar ante las instancias legales correspondientes.
