La auditoria forense es una trabajo  especializado y multidiciplinario.

M.F. y C.P. Fernando Díaz G.     15 agosto 2026

La ejecución de los procesos de investigación, revisión e identificación en una auditoria forense exige que profesionistas en distintas ramas, con conocimiento técnico y experiencia suficiente se involucren durante el desarrollo de este trabajo.

Concebir una auditoria forense utilizando patrones de investigación propuestos por un experto en contabilidad, es similar a pensar que el entrenamiento de un atleta de alto rendimiento debe estar basado exclusivamente en los consejos de su entrenador, sin tomar en consideración la opinión de otros especialistas, tales como preparadores físicos, nutriólogos, psicólogos, entre otros.

Salvo en contados cursos universitarios, los contadores públicos salimos de las universidades conociendo solo aspectos contables y fiscales que son útiles para el entendimiento y la conformación de la información financiera, aunque dependiendo de la universidad puede ser que además se adquieran conocimiento de aspectos estadísticos y financieros, pero difícilmente en procesos de auditoria forense.

Las Normas de Auditoria, para Atestiguar, Revisión y otro Servicios Relacionados, emitidos por el Instituto Mexicano de Contadores Públicos regula el proceder de un profesionista en la contabilidad, en cuanto a la revisión de la información financiera y siendo el caso, sobre la examinación en el cumplimiento de disposiciones específicas.

La Norma Internacional de Auditoria 200 señala como objetivo global del auditor "La obtención de una seguridad razonable de que los estados financieros en su conjunto están libres de incorrección material, debida a fraude o error, que permita al auditor expresar una opinión...", asunto que difiere ampliamente del objeto particular de una auditoria forense, cuyo objetivo es la identificación de evidencia suficiente que permita señalar un fraude, identificar al actor y cuantificar el daño patrimonial ocasionado.

Cuando un auditor financiero revisa la información contable de la entidad, por lo general hace pruebas globales para encontrar desviaciones significativas que le permitan asegurar que dicha información es confiable o no. En el caso de un defraudador de cuello blanco, lo que el sujeto haya logrado obtener ilícitamente de su empleador le puede ser significativo al delincuente, pero quizá dicha malversación por su importe, pueden no estar considerados dentro de los muestreos de quien realizo el análisis a la información financiera de la entidad, derivado de mencionada auditoria.

Una revisión exclusiva de la información contable es insuficiente para identificar la existencia de fraudes en la entidad. Según el Reporte de las Naciones*, una entidad pierde en promedio el cinco por ciento anual de sus ingresos debido a la defraudación y corrupción interna, cantidad que, si fuera efectivamente registrada en la contabilidad de la entidad, debieran ser fácilmente identificados dentro de la auditoria que realizara el auditor financiero, lo cual no siempre sucede.

Ahora bien, en casos específicos de patrones de defraudación, en particular los que tienen que ver con la malversación de activos, su identificación mediante un análisis contable hace compleja su localización,  me refiero específicamente al hurto de efectivo no contabilizado o bien al robo de inventarios, tomando en consideración que  un defraudador astuto, siempre buscará "cancelar" las operaciones para no dejar rastro contable alguno de su ilícito.

Si bien, una auditoria forense deriva generalmente  por los indicios basados mediante denuncias anónimas,  revisiones, auditorías internas, conciliaciones contables, accidentes, auditorías externas, vigilancias y monitoreos, confesiones y controles de IT, entre otros, la entidad ya debe tener previamente definido un plan de acción basado en su avenencia al riesgo y conforme con ello, debe decidir si seguirá adelante con la investigación, que en caso de ser así, debe estructurar un plan específico de investigación, incorporando en su equipo de trabajo a profesionales especializados bajo el liderazgo de un experto en auditoria forense.

Los profesionales que deben ser incluidos en la investigación de un delito de cuello blanco, por lo general son los siguientes:

Auditor forense con profesión contable y conocimiento para resguardo de la cadena de custodia.

Grafólogos para el análisis de la documentación y datos 

Psicólogos entrevistadores para conversar con los informantes, testigos, entrevistas volátiles y con el sospechoso. 

Vigilantes o infiltrados, si está en lo planificado la realización de operaciones encubiertas

Especialistas en informática forense, para acceso a la información, minería de datos y rastreo de las operaciones en medios digitales.

Este listado no es limitativo toda vez que dependiendo de la naturaleza de la malversación, es necesario incorporar profesionales que cumplan con el conocimiento técnico en la investigación.  

En la medida que se logre integrar un equipo de trabajo especializado con profesionales experimentados en el campo forense, será posible acercarnos a un resultado más favorable en la investigación y de esta manera recabar mayores elementos que permitan al auditor forense poder realizar un reporte exhaustivo y señalar una cuantificación comprobable del daño patrimonial ocasionado, asunto necesario para poder actuar ante las instancias legales correspondientes. 

 

 

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